Coyunturas políticas
Rafael Solano
Jiménez Rumbo no oye ni ve
Intolerancia y manipulación periodística
No se intenta decir que el senador perredista que dirige a la tribu conocida como Polo Guerrerense de Izquierda sufre de alguna repentina enfermedad, similar a la padecida por uno de los ex presidentes del país que más grandes orejas tiene, sino a que tiene la extraña costumbre de no atender las denuncias que contra él se publican en periódicos de toda la entidad.
Ahí está el reciente caso de la publicación de un desplegado en varios periódicos de esta ciudad y de Acapulco, en donde lo señalan de tener amistades que en las últimas semanas ha negado y hasta denostado, como es el caso del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer y el presidente de la Comisión de Gobierno, Héctor Vicario Castrejón, contra quienes se lanza con la intención de ayudar al senador ex priista Ángel Aguirre Rivero en su pretensión de ganar la gubernatura gracias a la candidatura perredista.
También se le evidencia de recibir dinero de otro denostado ex gobernador (porque se supone que fue de los que complotaron para que Aguirre Rivero no obtuviera la candidatura priista), René Juárez Cisneros, cuando era diputado local; pero eso no le nota, no le ve a pesar de que apareció reproducida una foto con los destacados personajes priistas mencionados y también copia del cheque recibido de la secretaría de Finanzas del gobierno estatal por 50 mil pesos (aunque se supone que los diputados cobran directamente del presupuesto del poder Legislativo).
Quizá la estrategia es guardar silencio con la esperanza de que el asunto se olvide, lo que típico de los gobernantes y políticos tradicionalmente priistas. Confía en que así como los militantes perredistas se les olvidaron sus principios ideológicos y aceptaron con embeleso que las dirigencias nacionales y estatales les impusieran candidato a gobernador, de la misma manera obviaran los señalamientos e incluso, en un futura elección en la que contendiera, posiblemente le hagan ganar si esgrime como lema de campaña algo así como “honestidad que no se mancha ni en el pantano”.
Al mismo tiempo que parece no ver ni escuchar los señalamientos en su contra, manda a publicar a través de boletines disfrazados de notas una reiterada defensa a la candidatura de Aguirre Rivero y de nuevo, lanza ataques contra el gobernador, de quien sugiere que se debe expulsar del PRD, además de presentar una queja ante el Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG), por considerar que se ha entrometido en asuntos que no debe; sin embargo, también está convencido que los supuestos ataques no dañan ni al PRD, ni al candidato, a lo que faltó agregar que sería todo lo contrario.
Rafael Solano
Jiménez Rumbo no oye ni ve
Intolerancia y manipulación periodística
No se intenta decir que el senador perredista que dirige a la tribu conocida como Polo Guerrerense de Izquierda sufre de alguna repentina enfermedad, similar a la padecida por uno de los ex presidentes del país que más grandes orejas tiene, sino a que tiene la extraña costumbre de no atender las denuncias que contra él se publican en periódicos de toda la entidad.
Ahí está el reciente caso de la publicación de un desplegado en varios periódicos de esta ciudad y de Acapulco, en donde lo señalan de tener amistades que en las últimas semanas ha negado y hasta denostado, como es el caso del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer y el presidente de la Comisión de Gobierno, Héctor Vicario Castrejón, contra quienes se lanza con la intención de ayudar al senador ex priista Ángel Aguirre Rivero en su pretensión de ganar la gubernatura gracias a la candidatura perredista.
También se le evidencia de recibir dinero de otro denostado ex gobernador (porque se supone que fue de los que complotaron para que Aguirre Rivero no obtuviera la candidatura priista), René Juárez Cisneros, cuando era diputado local; pero eso no le nota, no le ve a pesar de que apareció reproducida una foto con los destacados personajes priistas mencionados y también copia del cheque recibido de la secretaría de Finanzas del gobierno estatal por 50 mil pesos (aunque se supone que los diputados cobran directamente del presupuesto del poder Legislativo).
Quizá la estrategia es guardar silencio con la esperanza de que el asunto se olvide, lo que típico de los gobernantes y políticos tradicionalmente priistas. Confía en que así como los militantes perredistas se les olvidaron sus principios ideológicos y aceptaron con embeleso que las dirigencias nacionales y estatales les impusieran candidato a gobernador, de la misma manera obviaran los señalamientos e incluso, en un futura elección en la que contendiera, posiblemente le hagan ganar si esgrime como lema de campaña algo así como “honestidad que no se mancha ni en el pantano”.
Al mismo tiempo que parece no ver ni escuchar los señalamientos en su contra, manda a publicar a través de boletines disfrazados de notas una reiterada defensa a la candidatura de Aguirre Rivero y de nuevo, lanza ataques contra el gobernador, de quien sugiere que se debe expulsar del PRD, además de presentar una queja ante el Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG), por considerar que se ha entrometido en asuntos que no debe; sin embargo, también está convencido que los supuestos ataques no dañan ni al PRD, ni al candidato, a lo que faltó agregar que sería todo lo contrario.
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