viernes, 10 de septiembre de 2010

EDITORIAL/Jornada Guerrero
MEMORIA
A pesar de lo que pudiera pensarse, en Guerrero no todo está dicho en torno a la definición de quién habrá de gobernar la entidad a partir del próximo año.
El senador Ángel Aguirre Rivero, que hoy encabeza a la coalición Guerrero nos une, y que muy posiblemente encabezará también a los partidos que se le sumen, como el PAN y el Panal, va en caballo de hacienda en pos del triunfo.
Sin embargo, pequeños traspiés, pequeños descuidos de organización, y sobre todo, pequeñas luces de la memoria colectiva, podrían dar al traste con esa aspiración.
Y es que la historia nos muestra que a veces del plato a la boca se cae la sopa. Fue el caso, por ejemplo, de Félix Salgado Macedonio en 1999, quien llevaba toda la tendencia ganadora y se quedó a la mitad del camino por medio punto en las votaciones frente al priísta René Juárez Cisneros. Es lo mismo que en el caso de Andrés Manuel López Obrador ante Felipe Calderón. Y de Añorve en la interna contra René Juárez; y de Luis Walton contra Añorve en Acapulco.
Aguirre Rivero, sin embargo, tendría un detalle adicional que le afectaría como no le afectó a los otros: el pasado. Los perredistas que hoy se suman a su campaña han dicho que Aguirre no reprimió, y con ello incurren en un error.
Se recordará por ejemplo, que fue durante su gobierno –después de la matanza de Aguas Blancas– cuando la Organización Campesina de la Sierra del Sur fue cruentamente reprimida. Además, mientras la Suprema Corte de Justicia responsabilizó al gobierno de Rubén Figueroa del asesinato de los 17 campesinos, la Procuraduría de Aguirre lo exoneró.
Si bien Aguirre no tuvo que ver en la matanza de El Charco, sí fue la Procuraduría bajo su mando la que fincó responsabilidades a Ericka Zamora Pardo y a Efrén Cortés Chávez, a quienes se acusó de pertenecer al ERPI y que años después tuvieron que ser liberados tras ser declarados inocentes.
Fue durante el mandato de Aguirre Rivero cuando el profesor Gregorio Alfonso Alvarado López, dirigente de la Ceteg y del Movimiento 500 Años de Resistencia Indígena, fue detenido por policías judiciales y desaparecido; y el periodista Abel Bueno León fue asesinado y quemado vivo. Nunca se investigaron sus casos.
En su mandato, fueron esterilizados los indígenas de El Camalote y comenzó el hostigamiento a las comunidades de Ayutla.
El pasado cuenta, sin duda, y eso le afectará a Aguirre más de lo que hoy parece.

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