
Huamantla para quienes les gusta echar flores
A 30 minutos de la ciudad de Tlaxcala, este pueblo mágico también es famoso por sus tapetes y sus muéganos de anís
Hoy el cielo nos parece más bello. La madrugada estuvo llena de danzas prehispánicas, espectáculos culturales, olor a flores y copales encendidos.
Ayer, Huamantla inició sus festividades a la Virgen de la Caridad, esa donde el concreto se transforma en tapates de flores y los creyentes llevan en sus hombros la fe necesaria para que el milagro se haga realidad.
"Porfirio Díaz era un devoto de la virgencita, le hizo muchos favores. Dicen que los gringos nunca pudieron atacar Huamantla en tiempos de la Revolución", cuenta Jacinto, uno de los artesanos
que fabrica las alfombras de flores desde hace más de 10 años.
Otro de los mitos que se platican es que en un Jueves Santo, en una de las invasiones a la ciudad, trataron de envenenar el agua, pero no pudieron hacerlo porque aparecieron enormes olas que arrastraron los árboles e hicieron que los malvados se retirarán.
Son las seis de la tarde en Huamantla y el atrio de la iglesia de San Luis Obispo de Tolosa, repica sus campanas mientras mujeres y hombres van y vienen llevando flores, frutas y aserrín para diseñar sus tapetes.
Dentro del templo hay pinturas al óleo, retablos dedicados a la Virgen María y una pintura de la Virgen de Guadalupe obra de Miguel Cabrera.
El origen de esta fiesta se remonta al siglo XVII, fecha en la que llegó al pueblo la imagen de la Virgen de la Asunción, y con ello la costumbre de permanecer en alguna casa y hacerle una ofrenda de alimentos, mismos que servirían como ayuda a la familia que se ofreciera a cuidar
de ella. Dicho acto fue conocido como "vamos a la caridad", y por eso la Virgen de la Asunción se le nombró Virgen de la Caridad.
La costumbre de elaborar los tapetes de flores viene de tiempos prehispánicos que simboliza la guerra y la paz. Como se observa en los códices, los guerreros llevaban flores en lugar de armas.
Cada aniversario, el obispo baja del altar a la Virgen, para que doña Caro, le coloque su vestido.
"Desde 1963 yo le hago sus vestidos a la Virgen, tenemos muchos que esperemos mostrar muy pronto en un museo". Los atuendos se bordan con canutillo de oro, las telas son de raso o seda blanca y para confeccionarlos se llevan más de dos meses. En esta delicada labor participan doña Caro y 11 mujeres más.
Desde la una de la madrugada del 15 de agosto hasta el amanecer, se realizan una misa y una peregrinación con la Virgen por las calles. Se echan los fuegos artificiales y después se guarda silencio. Luego de la dicha del espíritu, viene la del estómago. Se comen buñuelos, café, chocolate, pulque, tortillas hechas a mano con frijoles y muéganos de anís. Pero todavía no nos podemos ir. Tenemos que "c urar no s " la desvelada. Así que caminamos hacia el convento de
San Luis Obispo, o lo que queda de él. A su lado se encuentra el palacio municipal, al que entramos para conocer el mural que resume la historia de la fundación de la ciudad, obra de Desiderio Hernández, y para observar en vivo y a todo color, el Códice de Huamantla.
Seguimos por el parque Juárez y entramos a uno de sus cafecitos para desayunar huevos en salsa roja y jugo de papaya. La siguiente parada es en el Museo Nacional del Títere, con piezas de todo el mundo y de arcilla de Cacaxtla, así como una colección de la compañía mexicana
Roseta Aranda. El museo abre de martes a domingo de 10 a 18 horas.
En autobús desde la ciudad de México vía ATAH. Directo a Huamantla. 268 pesos por persona, ida y vuelta. El tiempo es de 2 horas 30 minutos. www.atahbus.com En tu automóvil pasarás tres
casetas. Costo 150 pesos. Sólo viaje de ida.
II DÓNDE DORMIR
Hacienda Soltepec. Fue la primera del estado. Aquí se filmó la película "La Escondida"
en la que actúo María Félix. Costo por habitación normal, doble y por noche desde mil 130 pesos en temporada alta. Reserva vía Internet: www.haciendasoltepec.com
A 30 minutos de la ciudad de Tlaxcala, este pueblo mágico también es famoso por sus tapetes y sus muéganos de anís
Hoy el cielo nos parece más bello. La madrugada estuvo llena de danzas prehispánicas, espectáculos culturales, olor a flores y copales encendidos.
Ayer, Huamantla inició sus festividades a la Virgen de la Caridad, esa donde el concreto se transforma en tapates de flores y los creyentes llevan en sus hombros la fe necesaria para que el milagro se haga realidad.
"Porfirio Díaz era un devoto de la virgencita, le hizo muchos favores. Dicen que los gringos nunca pudieron atacar Huamantla en tiempos de la Revolución", cuenta Jacinto, uno de los artesanos
que fabrica las alfombras de flores desde hace más de 10 años.
Otro de los mitos que se platican es que en un Jueves Santo, en una de las invasiones a la ciudad, trataron de envenenar el agua, pero no pudieron hacerlo porque aparecieron enormes olas que arrastraron los árboles e hicieron que los malvados se retirarán.
Son las seis de la tarde en Huamantla y el atrio de la iglesia de San Luis Obispo de Tolosa, repica sus campanas mientras mujeres y hombres van y vienen llevando flores, frutas y aserrín para diseñar sus tapetes.
Dentro del templo hay pinturas al óleo, retablos dedicados a la Virgen María y una pintura de la Virgen de Guadalupe obra de Miguel Cabrera.
El origen de esta fiesta se remonta al siglo XVII, fecha en la que llegó al pueblo la imagen de la Virgen de la Asunción, y con ello la costumbre de permanecer en alguna casa y hacerle una ofrenda de alimentos, mismos que servirían como ayuda a la familia que se ofreciera a cuidar
de ella. Dicho acto fue conocido como "vamos a la caridad", y por eso la Virgen de la Asunción se le nombró Virgen de la Caridad.
La costumbre de elaborar los tapetes de flores viene de tiempos prehispánicos que simboliza la guerra y la paz. Como se observa en los códices, los guerreros llevaban flores en lugar de armas.
Cada aniversario, el obispo baja del altar a la Virgen, para que doña Caro, le coloque su vestido.
"Desde 1963 yo le hago sus vestidos a la Virgen, tenemos muchos que esperemos mostrar muy pronto en un museo". Los atuendos se bordan con canutillo de oro, las telas son de raso o seda blanca y para confeccionarlos se llevan más de dos meses. En esta delicada labor participan doña Caro y 11 mujeres más.
Desde la una de la madrugada del 15 de agosto hasta el amanecer, se realizan una misa y una peregrinación con la Virgen por las calles. Se echan los fuegos artificiales y después se guarda silencio. Luego de la dicha del espíritu, viene la del estómago. Se comen buñuelos, café, chocolate, pulque, tortillas hechas a mano con frijoles y muéganos de anís. Pero todavía no nos podemos ir. Tenemos que "c urar no s " la desvelada. Así que caminamos hacia el convento de
San Luis Obispo, o lo que queda de él. A su lado se encuentra el palacio municipal, al que entramos para conocer el mural que resume la historia de la fundación de la ciudad, obra de Desiderio Hernández, y para observar en vivo y a todo color, el Códice de Huamantla.
Seguimos por el parque Juárez y entramos a uno de sus cafecitos para desayunar huevos en salsa roja y jugo de papaya. La siguiente parada es en el Museo Nacional del Títere, con piezas de todo el mundo y de arcilla de Cacaxtla, así como una colección de la compañía mexicana
Roseta Aranda. El museo abre de martes a domingo de 10 a 18 horas.
En autobús desde la ciudad de México vía ATAH. Directo a Huamantla. 268 pesos por persona, ida y vuelta. El tiempo es de 2 horas 30 minutos. www.atahbus.com En tu automóvil pasarás tres
casetas. Costo 150 pesos. Sólo viaje de ida.
II DÓNDE DORMIR
Hacienda Soltepec. Fue la primera del estado. Aquí se filmó la película "La Escondida"
en la que actúo María Félix. Costo por habitación normal, doble y por noche desde mil 130 pesos en temporada alta. Reserva vía Internet: www.haciendasoltepec.com
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